Pelaje y colores Una de las características típicas de la raza es su pelaje. Este debe ser liso, de textura suave y sedosa, nunca ondulado, áspero ni rizado. Los flecos típicos son largos, sobretodo en las patas, vientre y pecho. Nunca el pelo debe llegar al piso. El pelaje del cuerpo debe ser corto, denso, impermeable, brillante y suave al tacto.
Cuanto más oscuro es el color más denso es el pelo. Los pelajes claros son más sedosos que los oscuros. Los multicolores tienen una mezcla de pelo denso y sedoso. El pelaje chocolate tiende a ser más lanoso.
La variedad de colores es la más amplia de todas las razas caninas. Podemos dividirlos en dos grupos: los sólidos o unicolores, y los particolores, con dos o más colores.

Son colores sólidos el negro y el dorado junto con el negro y fuego, que aún siendo de dos colores, pertenece al grupo de los cockers sólidos ya que las marcas fuego cubren un 10% de un perro totalmente negro. La distribución de esas marcas fuego es específica: a los lados del hocico, sobre los ojos, en la cara interna de las orejas, en las cuatro patas, en el pecho y debajo de la cola.
El chocolate fue desarrollado como color liso en los últimos tiempos. Y el último color sólido conocido es el sable, desarrollado en Alemania y los Estados Unidos del que todavía no contamos con ejemplares en nuestro país.
Los dorados pueden ser desde una tonalidad muy clara hasta el rojo intenso. El tono debe ser uniforme admitiéndose, como en el resto de los sólidos, una pequeña mancha blanca en el pecho.
Los particolores más frecuentes son las combinaciones de blanco y negro. Pueden ser con manchas bien definidas y fondo totalmente blanco (llamados blanco y negros) o bien con el fondo blanco jaspeado o moteado, en este caso se denominan ruanos azules, ya que la intensidad del negro da un tono azul metálico. También encontramos ruanos (fondo blanco jaspeado) en tonos rojo o dorado, naranja, limón y chocolate, estos dos últimos mucho menos frecuentemente. Y particolores con manchas de esos mismos tonos de color y fondo totalmente blanco.
Los tricolores suelen ser blancos y negros, nítidos o en ruano con puntos rojos ubicados como en el negro y fuego. Y también existen los tricolores en chocolate y blanco o chocolate ruano y fuego.
Todos los colores pueden cruzarse entre sí, aunque los criadores rara vez cruzan sólidos con particolores para evitar los llamados sólidos mal marcados, que son negros o dorados con manchas blancas en las patas y en la cara. En los planes de cría de cada criador pueden encontrarse cruzamiento entre sólidos y particolores con objetivos puntuales de llevar determinadas características de estructura y temperamento de una línea de sangre a otra.
En los dorados, que son los más populares, es donde por desgracia, si no proceden de líneas seleccionadas y son de orígenes poco escrupulosos, podemos encontrar ejemplares que se alejan mucho del tipo ideal, tanto en estructura como en carácter. Vemos lamentablemente con mucha mayor frecuencia en los dorados que en los demás colores, ejemplares de tamaño desproporcionado, mal marcados y de mal carácter.
Corte de cola Tradicionalmente a los cockers ingleses se les ha cortado la cola aproximadamente a un tercio de su longitud total.
El motivo de tal mutilación aparentemente era lograr una mejor coordinación en el movimiento y mayor balance en su acción de trabajo en el campo.
Con el paso de los años esto se transformó en costumbre y hoy solamente se considera una necesidad estética.
Entonces, con criterio “estético” los criadores buscan incesantemente la armonía de las formas a través del equilibrio de las proporciones. Lo que no se acepta, todavía, es la armonía natural de una cola sin cortar.
En varios países europeos, desde hace unos años, se viene reclamando la prohibición de las mutilaciones estéticas en los animales. Alemania y los países Escandinavos ya han resuelto con leyes este tema, prohibiendo el corte de colas y orejas en los perros. En muchos otros países esto se discute ampliamente y seguramente en los próximos años se seguirán sumando los estados que prohiban estas mutilaciones.
Las fotografías siguientes, de dos perros europeos, demuestran como formas y proporciones
- íntimamente ligadas – de un excelente Cocker Inglés no se desequilibran con una cola natural de implante correcto.

KL Tears of Joy

Westernet Sunnysky
Un cazador transformado en perro de casa El origen de la unión entre humanos y perros fue la ayuda brindada por esos primeros "perros lobos" a los cazadores. Estos primitivos animales se fueron domesticando y diversificando en grupos caninos distintos según la habilidad que demostraban (seguir el rastro, mostrar la presa, levantarla o cobrarla).
El origen de la unión entre humanos y perros fue la ayuda brindada por esos primeros "perros lobos" a los cazadores. Estos primitivos animales se fueron domesticando y diversificando en grupos caninos distintos según la habilidad que demostraban (seguir el rastro, mostrar la presa, levantarla o cobrarla).
El término "spaniel" designa a un grupo de razas (de procedencia inglesa y variada tipología) especializadas en la búsqueda y el cobro de diversas piezas de caza.
Se desarrollaron a partir de la utilización de las armas de fuego en la cacería.
Los más grandes de estos Spaniels trabajaban en terrenos despejados, mientras que los de menor tamaño se usaban en terrenos arbolados, de matorrales y zarzas.
El Cocker debe su nombre a la habilidad para levantar becadas, ave que en inglés se denomina "Woodcock".
En un principio la selección era esencialmente funcional, sin tener en cuenta detalles morfológicos. En 1893 el Kennel Club de Inglaterra reconoció al Cocker como raza, diferenciándolo de los otros "spaniels" y en 1902 se redactó el primer Standard definido con la fundación del Cocker Spaniel Club. A partir de allí los criadores lograron fijar los objetivos de cría al reproducir selectivamente perros de cuerpo compacto, patas relativamente cortas, pelaje espeso, boca suave, buen olfato, facilidad para entrar en matorrales y una inclinación instintiva para buscar.
El cocker no es un perro de muestra, es un cobrador que se limita a traer a las manos del cazador las piezas abatidas. No duda en entrar al agua, elemento en el que se siente a gusto. Su cuello largo y de fuerte musculatura le permite transportar piezas cazadas de buen tamaño.
Su temperamento dócil y cariñoso, su carácter de naturaleza alegre y amigable, su gran capacidad de comunicación con los humanos y su sociabilidad han hecho de este pequeño cazador un animal de compañía. Este nuevo papel asignado al Cocker ha tenido consecuencias en su carácter y en su aspecto. En las exposiciones de belleza se imponen criterios estéticos por sobre los de conformación y utilidad para su trabajo original. Se sobrevaloran detalles como la calidad y cantidad de pelo, el color, y una refinada elegancia de formas que por su atractivo ya se han incorporado a una raza que está en constante evolución.
El Cocker ha pasado a ser un perro urbano, con la nostalgia de un pasado en el campo del cual conserva una naturaleza fuerte ante las enfermedades, aptitud y resistencia para el trabajo y un carácter equilibrado y sociable que es su garantía para el futuro de la raza.


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